lunes, 23 de julio de 2007

Resurrección



Maldito destino, ¿o debería decir bendito? Desgraciada yo y desgraciada mi vida, toda retorcida, toda oscura, toda podrida hasta que llegaste tú.
Tu luz ilumino mi camino, me sacaste del hoyo en donde estaba sepultada, me sacaste de la penumbra en que vivía.
Te llevo muy dentro de mi, cada parte de mi ser, cada célula de mi cuerpo lleva escrito tu nombre.
Maldito cabrón el destino y maldita perra la vida que me hicieron conocerte solo para luego hacerme sufrir porque no puedo estar contigo.
Daría mi alma al mismísimo diablo por poder estar a tu lado, no me importaría ser condenada a una eternidad en el infierno, porque antes de conocerte ya me parecía vivir allí.
Eres mi salvador, eres, mi único sueño, mi única ilusión, te debo todo dulce niño, me volviste la vida cuando incluso yo me creía muerta...

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