jueves, 9 de agosto de 2007



Nada ya me queda.
Soy una fruta podrida, una flor marchita, un fruto sin semilla, me olvide que en todo juego hay un perdedor.
La culpa no fue mía, ellos me robaron mi identidad, me hicieron olvidar quien era, me dejaron sin sueños, sin futuro, sin corazón.
Escucho los susurros desde el otro lado.
¿Cómo pude estar tan ciega? ¿Cómo me pudieron engañar así?
Oigo los susurros más nítidos, me alientan a hacerlo. No puedo seguir así, ni siquiera puedo mirarlos. Los odio. Son iguales a él.
Aun no se si estoy lista, pero ya no tengo opción, simplemente no puedo continuar así. Además acá soy un grito sordo, un rayo de oscuridad.
Ellos, los del otro lado, me siguen hablando, tal vez deba hacerles caso, después de todo ellos han sido los únicos, en toda mi vida, que me han escuchado.
Me miro en el espejo y no reconozco a la persona reflejada. ¿Que es lo que me hicieron?
Ya no habrá secretos, el mundo entero sabrá lo que me hicieron. De su apacible sueño no despertaran jamás. Es su culpa, ellos escribieron su destino, lo grabaron en mi pecho, lo grabaron en mí con dolor. Su tiempo ha llegado…
El plan está culminado.
Vuelvo a mirarme en el espejo, ahora que estoy sola veo en mis ojos un pequeño destello de luz, de vida. Ahora vuelvo a ser yo, yo sin ellos.
Se me ve bien el rojo, se me ve bien sonriendo, se me ve feliz sin ellos.
No es mi culpa, yo no los quería, pero nadie me escucho. Me encerraron creyendo que yo me olvidaría de ellos, siendo que ellos se robaron parte de mí. Pensar que los tuve dentro, pensar que ahora al fin se han ido.
Me veo bien de rojo y con estos muñecos inertes en mis brazos, me veo bien sin ellos; me veo bien porque ellos eran parte de él, aquel que me robó un tesoro muy preciado, aquel que como tantos otros me lastimó.
Me veo bien como la princesa asesina, me veo bien sin el testimonio viviente de su abuso tras de mi. Me veo bien ahora que me deshice de todo lo que me quedaba de él.
Me veo bien, sin importar que hoy también sea el día de mi muerte, muerte que tengo que recibir, porque una vez injustamente le pertenecí.
Me voy del otro lado con los únicos que alguna vez me escucharon.
Me llevaran de regreso a mi cuarto blanco, cuan pájaro nuevamente capturado. Pero no importa porque yo ya no soy yo, y en realidad no estaré allí.
Ahora para ellos estoy manchada de sangre…pero yo cruce la línea, estoy lejos. Lejos del blanco de las paredes, lejos de este cuerpo inmundo, lejos, lejos, lejos, lejos…

1 comentario:

paul. dijo...

Cami, escribes re lindo, aunque un poco teen, jajajaja
te recomiendo que leas
Rimbaud
Artaud
Bukowsky
Baudelaire

los poetas malditos.
creo que te sentiras comprendida y acogida pues tienen ese parecido que da la dezazon del fin de la inocencia. Suerte en tu busqueda.