
Dias gloriosos,
aquellos,
los de mi infancia.
Recuerdo aquellas inocentes risas,
las nuestras,
juntas,
como una sinfonía perfecta.
Tus dulces ojos,
tus abrazos cariñosos,
llenos, para mi
de la magia del saber que te otorga el tiempo,
me hacían sentir única.
Hoy, cuando estoy en silencio,
y cierro bien mis ojos
aún oigo tu casa cantar,
la recuerdo llena de música,
la que tu cantabas con alegría y pasión.
Hoy, cuando me guardo las palabras,
y cierro bien mis ojos,
veo tu rostro,
marcado por el paso del tiempo,
dibujado por la vida...
entonces me doy cuenta que te fuiste,
te fuiste y no volverás,
más no importa cuan lejos estés,
en mi corazón por siempre estarás.
Porque me cambiaste la vida,
porque fuiste parte de ella,
me hiciste ser quin hoy soy;
por eso aunque ya no te veo,
rezo para que me puedas oir.
Quiero que sepas que hoy por fin descubrí
que nunca me abandonaste,
que jamás te fuiste,
que siempre has estado aquí...
quiero que sepas abuelo,
que hoy nuevamente te encontré,
te encontre muy dentro de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario